Persona y poder.-
La relación existente entre las personas y el Poder, como
expresión del conjunto de acciones y decisiones estatales,
siempre es tensa, conflictiva y abusiva en nuestro país.
Debido a estos elementos que
caracterizan ese vínculo,
los dominicanos sufren
perturbaciones graves en
su personalidad, hasta el grado de que
quedan inhabilitados espiritualmente
para vivir como ciudadanos. Son
reducidos en su condición de seres
humanos. Se convierten,
como por arte de un mago perverso,
en cosas u objetos.
Ciertamente, la forma en que se ejerce el Poder entre
nosotros nunca es pacífica. El que tiene la facultad de
decidir se cree un "dios todopoderoso", aunque en
realidad es un pobre infeliz, dueño de una muy baja
autoestima. Por su insuficiencia de carácter,
tiene que convencer a los demás de que él tiene el poder,
y la única manera que conoce para reafirmarse en "sus
delirios de gran señor" es avasallando y humillando a
todos los que caen en su órbita de actuación.
Hace alardes de sus atribuciones para autosatisfacerse, sin
importarle el daño que cause a los demás.
El pueblo es sabio y sentencioso. Por eso afirma que "para
conocer a Mundito solo hay que darle un carguito".
De inmediato le brotan todas sus miserias humanas.
Pero la desgracia mayor es que muchos ciudadanos
se someten servilmente a la voluntad enfermiza de
esos señores con poder. Algunos lo hacen por cálculos
fríos, por ventajas personales frente al trujillito o pichón de
dictador. Otros, con escasa voluntad, se someten solamente
por miedo. Así no puede ser.
Y eso se debe, en esencia, a que vivimos en una sociedad
que nació deformada, y sigue enferma. Se organizó al modo
burgués sin tener la sustancia económica ni la sustancia
social burguesa. Esto es, que para el año de 1844, cuando se
proclamó la República, no teníamos el desarrollo necesario
en los medios de producción capitalista que debía sustentar
la formación política que nos dimos y, por tanto, faltaron
las relaciones sociales de producción que estaban llamadas
a parir la ideología que predominara en las superestructuras
del Estado. Estas carencias sociológicas se transmutarían en
anomalías sicológicas para todos los miembros de la
sociedad.
Cada uno tendría conflictos de identidad y de interactuación
social:
a- El obrero se creerá pequeño burgués, este se pensará
como gran señor.
b- El chiripero no sabrá lo que es.
todos vivirán socialmente confundidos. En sus accionar
político, serán un caos, un berenjenal.
"Lo que hemos sido y lo que
somos en este conglomerado humano que muchos
optimistas o equivocados consideran como nación".
Piensan que la nación se crea solo por hablar la misma
lengua, tener iguales costumbres, vivir en el territorio y bajo
la misma autoridad. Pero ignoran que lo que realmente
forma una nación son los propósitos comunes que nos
congregan y los objetivos generales que nos mueven.
Carecemos de ellos.
Y por eso los dominicanos, en lugar de sujetos, son
objetos del Poder!!.
Profesor: Rafael Ciprián.-




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