lunes, 29 de febrero de 2016

TRANSCULTURIZARNOS, HASTA DONDE QUIEREN LLEGAR!!!


 También somos gagá...Dios mio!!!




En dias pasados estuve  leyendo este excelente articulo que publicara la periodista Camelia Michel, lo encontre de provecho para todos los que nos sentimos 100% Dominicanos. 

Esto nos hace pensar que es una lucha sin tregua por nuestra cultura, nuestros ardor patriotico y mas aun, nuestra fe. Es que aveces nos sentimos desprotegidos hasta de aquellos que se supone que deben hacerlo y quedamos pasmados cuando vemos que no hacen nada y entendemos que estan de acuerdo ante tanta falta de respeto  a todo lo que representamos, como pueblo, y como nacion en si.




He aqui el articulo de Camelia.

Parecería un chiste, pero no. La afirmación que da título a 

este artículo figura en la página web de la Comunidad 

Virtual de Proyectos Culturales del Ministerio de Cultura, y 

con ella parecería que se quiere justificar la instalación de 

una “academia” de gagá en La Romana, bajo la sombrilla de 

dicha institución.


Dicha escuela fue inaugurada a principios de 2014, con el 

disgusto de diversos sectores de la provincia. Ni cortos ni 

perezosos grupos religiosos lanzaron una campaña 

conocida como “Cero Gagá en La Romana”, con el 

resultado de que recientemente y con toda discreción, la 

entidad fue cerrada. Sin embargo, esto no es un atenuante 

para un hecho que se enmarca en una política cultural 

desnacionalizante.







Por razones obvias, la frase “todos somos gagá” semeja 

una reedición de aquel eslogan que coreaba un grupo de 

mujeres de reconocidas ONG extranjeras: “Todas Somos 

Haití”, en medio de un discurso del presidente Danilo 

Medina, en ocasión de inaugurarse la XII Conferencia 

Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe de la 

CEPAL, un mes después de la Sentencia 168-13.

Cabe destacar que lo que ha sucedido posteriormente 

parece una película de intrigas del peor gusto. En cuanto al 

lema que da pie a este comentario, semejaría un eslabón 

más de una saga, de un “culebrón” cuyos capítulos son 

pasos pequeños pero firmes, encaminados a demostrar con 

palabras y hechos que República Dominicana y Haití son 

una misma cosa.






 Confundir nuestra cultura con la del país vecino
El problema no es sólo lo relativo al ga-gá o ra-rá, que por 

cierto, es una danza ritual religiosa vinculada al voudu, muy 

ajena a la fe más cultivada por el pueblo dominicano, la 

 cristiana.

El problema es que desde hace más de veinte años las 

artes plásticas haitianas circulan dentro y fuera del país 

como si fueran dominicanas. Es fácil ver pinturas naíf 

proliferar sin ningún control en las calles más transitadas por 

los turistas especialmente en Santiago y Santo Domingo.

Esta distorsión que enmascara las manifestaciones visuales 

dominicanas no preocupa a nadie, sino que las autoridades 

no parecen enterarse. Antes bien, en la promoción que hace 

el Gobierno a través del Ministerio de Cultura, pueden verse 

las artesanías haitianas destacadas como si fueran 

dominicanas.  







 Academia de Ga-Ga
A la distancia de un click, en el enlace correspondiente a la 

citada página  aparece la siguiente perla en el cuarto 

párrafo:

“Como fiel exponente de todas las tradiciones culturales del 

país, sin exclusión de ninguna especie, el Ministerio de 

Cultura, a través del Programa de Proyectos Culturales, ha 

asumido el financiamiento de proyectos que reconocen, 

rescatan y valoran estas tradiciones, tales como la de los 

guloyas (de San Pedro de Macorís), las provenientes de las 

migraciones caribeñas de habla inglesa asentadas en 

Samaná, y las que compartimos con la vecina República de 

Haití, ejemplo de las cuales es el gagá”.

Esto no parece del todo exacto, porque de las 

manifestaciones culturales de los diferentes grupos 

migrantes, sólo figura la haitiana en la lista de los proyectos 

del Ministerio de Cultura.

Si bien la página describe con aparente claridad los 

objetivos del proyecto de Enseñanza de Música y Danza del 

Gagá, hay un aspecto básico que provoca dudas, y es la 

percepción de que la fundación de dicha academia es una 

forma de oficializar la conservación y transmisión de los 

elementos religiosos del voudú, puesto que dicho ritmo está 

estrechamente vinculado a rituales de esa fe.






De hecho, en La Romana grupos religiosos cristianos y 

comunitarios de jóvenes se oponen a esta práctica, al punto 

de que lanzaron la citada campaña “Cero gagá en La 

Romana”.

Por otro lado, en las redes también circula un vídeo donde 

el coordinador del proyecto e instructor de gagá, a quien 

conocen por el sobrenombre de “Buquí” presenta una 

muestra de algunos bailes que practican las “estudiantes” 

de la recién clausurada escuela -jóvenes de muy corta 

edad- quienes dan un penoso espectáculo que dejaría 

cortas a las más obscenas bailarinas de “reggaetón”.

Según dice Cultura, dichos objetivos se dirigen a “la 

sensibilización y la conservación de las tradiciones 

culturales de los bateyes”, mediante el establecimiento de 

“una escuela-taller-laboratorio de formación”, en aspectos 

tales como ejecución musical, danza, construcción de 

instrumentos y confección de vestuarios y utilería.







Ga-ga o ra-ra. ¿Folklore o culto religioso?
Este rito llega a los bateyes con los obreros haitianos y se 

mantiene como una tradición en algunas zonas cañeras del 

país. Es practicado fundamentalmente por los nacionales 

del vecino país y sus descendientes, y algunos dominicanos 

residentes en dichas áreas, de manera particular en 

cuaresma, semana santa y en menor medida en las 

celebraciones de carnaval.

En su prólogo al libro de la antropóloga norteamericana ya 

fallecida June Rosenberg, “El ga-ga: Religión y Sociedad de 

un culto dominicano”, que data de la década del 70, el 

investigador social Marcio Veloz Maggiolo asegura que este 

culto “no constituye una expresión folklórica ni carnavalesca, 

como creen muchos investigadores y curiosos.”

Antes bien, “El Gagá, cuya manifestación pública más 

elocuente es su expresión por las celebraciones de semana 

santa, es todo un conjunto de relaciones socio-religiosas 

que opera desde un contexto social rural, ligado al ingenio y 

a la caña de azúcar”.

Veloz Magiolo explica que el gagá se organiza en torno a 

relaciones jerárquicas en las que predominan “los contactos 

con el mundo de los espíritus, los guedés, los luá, los seres 

del ritual radá y del ritual petró”. Diversos investigadores 

señalan que dicha fe tiene muchos elementos sincréticos 

que incluyen formas de relaciones africanas y occidentales, 

como el voudu, cristianismo, santería, espiritismo, entre 

otras.

Como punto de interés cabe destacar que los petrós son 

divinidades provenientes de la fe makaya, otra religión de 

mucha trascendencia en Haití, y que de acuerdo al 

historiador haitiano Jean Ghasmann Bissainthe, compite con 

el voudu en cuanto a la captación de adeptos. Señala que 

“el servidor del culto petró debe pasar por un largo proceso 

de iniciación hasta lograr conseguir los más poderosos 

secretos de la magia negra.

En su obra “Haití: el drama nacional”, publicada en 2012, el 

historiador indica que “en el pasado, los haitianos creían 

firmemente en la compatibilidad de las religiones africanas 

con el catolicismo, la masonería o el islam. Todavía se 

produce esa dualidad y los campesinos en particular 

participan en las celebraciones católicas; pero en horas 

vespertinas y nocturnas organizan otras actividades que los 

ponen en contacto directo con sus dioses ancestrales”.






Por su lado, la investigadora June Rosenberg explica que la 

posesión es uno de los elementos fundamentales del rito 

gagá: “Sin duda, el fenómeno central y crucial en las 

ceremonias del Gagá es el trance o posesión espiritual, ya 

tratado de manera definitiva por Bourguignon en un estudio 

que se refiere a toda el área del Caribe".

La antropóloga afirma que: “Los creyentes de este sistema 

mágico-religioso creen devotamente en un dios supremo de 

tipo cristiano y en otros varios espíritus, misterios o seres de 

origen vodú (llamados “loá” o “luá” en español) que ellos 

identifican con los santos cristianos”.

“Así pues” afirma, “en las creencias y prácticas vinculadas 

con los Gagá se dan los siguientes fenómenos religiosos: 

animismo, mana, tabú, dendrotría (adoración de los árboles) 

aunque manifestada en forma indirecta, sacrificio, ritos de 

purificación, y algo que se aproxima a un culto de los 

muertos, etc. Esta no es una enumeración exhaustiva”. 

Enfatiza en que hay otros fenómenos religiosos 

relacionados con el Gagá y que no puede descartarse la 

posibilidad de que existan otros más que todavía no se 

conozcan.





Un poco de historia
En su obra Haití: el drama nacional, el historiador Jean 

Ghasmann Bissainthe señala que los petrós pertenecen a la 

religión makaya y constituyen una jerarquía más poderosa y 

agresiva que la de los luases rada. A esta creencia 

pertenecieron personajes de la talla de Jean Jacques 

Dessalines, padre de la patria haitiana e ideólogo de la 

ofensiva en la que fueron arrasadas numerosas poblaciones 

en  Santo Domingo Español, en 1805.

También, en época más reciente, puede contarse entre sus 

adeptos al fallecido dictador Francois Duvalier. En cambio, 

Toussaint Louverture, pertenecía al rito rada. Otros héroes 

de la revolución haitiana poseían la dualidad de pertenecer 

también a la masonería.


Características de la celebración del gagá
En la actualidad, la celebración del gagá en las 

demarcaciones vinculadas a la industria azucarera y en 

donde proliferan núcleos poblacionales haitianos, incluye 

una serie de ceremonias y actividades que son más 

conocidas y llamativas en cuaresma y Semana Santa, 

también en algunas festividades de los carnavales 

dominicanos.

El ritual del gagá comienza su ceremonia con el 

rompimiento de un huevo, el jueves santo a las doce de la 

noche, viernes y sábado de Gloria extendiéndose a veces 

hasta el domingo de resurrección. Son usuales algunos 

instrumentos de percusión y viento, y suelen llevar los 

oficiantes atavíos llamativos. Algunas de sus danzas suelen 

tener una connotación claramente sensual.

La preparación  comienza temprano, a veces con un mes de 

antelación a la Semana Santa. Hay grupos o bandas de 

gagá que suelen desplazarse por las calles de ciudades y 

campos, tocando y cantando canciones rituales. Esto 

también sucede en el país vecino para la misma fecha.

En Haití, de acuerdo a lo descrito por la antropóloga June 

Rosenberg los participantes en los cultos rará “Son grupos 

ambulantes que al llegar la Cuaresma y generalmente los 

sábados, van de campo en campo y de casa en casa, 

tocando “palos”, “vaccines” de bambú y otros instrumentos 

musicales. Al mismo tiempo bailan con pasos muy diestros 

(una parte de los cuales, a juicio de algunos observadores, 

ejecutan lascivamente) y hacen juegos de mano con 

bastones especiales. Los participantes se visten de 

diferentes maneras, sin que a veces falten algunos 

“trasvestidos”, el Viernes Santo”.

Indica que “Los grupos llamados “bandes de Rará” se 

reúnen el Viernes Santo en el pueblo de Léogane, a donde 

llegan a pie y todos tocando, cantando, bailando y vestidos 

con trajes especiales. Acuden muchos cientos de individuos 

pertenecientes a distintas “bandes”, y muchos 

espectadores, incluso de la clase media y alta”. Destaca

que estas escenas son muy comunes en Haití durante la 

Cuaresma.

En República Dominicana esos desplazamientos  de las 

bandas o grupos de gagá que suceden especialmente por 

algunas ciudades del Este y el Sur, Así como en zonas 

rurales e inmediaciones de los bateyes, muchas veces 

provocan disgusto por la algarabía y la tendencia a caotizar 

los espacios por donde transitan. En numerosas ocasiones 

han surgido trifulcas por diversas razones, que han dejado 

como resultado heridos y muertos.




A modo de ilustración vale la pena recordar algunos hechos 

en torno a estas celebraciones: el 27 de febrero del año 

pasado La Romana fue escenario de un gagá que se 

celebró, de acuerdo a medios de dicha provincia, “con la 

presencia de dominicanos, haitianos, comparsas y hasta 

Batman”.

Este desfile recorrió todas las calles céntricas de dicha 

ciudad, provocando “el enojo de muchos ciudadanos que 

entendían que se trataba de una provocación”, debido a las 

tensiones que se presentaron el año pasado entre Haiti y 

Republica Dominicana. En ésa y otras ocasiones se 

]reportaro-n rituales en los que alegadamente la Bandera 

Nacional ha resultado ultrajada.

También en La Romana, la Policía reportó la detención de 

un haitiano por la muerte de un compatriota, durante una 

fiesta de gagá en el batey Palo Blanco, en marzo del 2015. 

El supuesto matador dijo a las autoridades que estaba 

celoso de la víctima,  por haber sido amante de su novia.


En la Semana Santa del año pasado, el jefe de la Dirección 

Regional Sureste de la PN se reunió en San Pedro de 

Macorís con los organizadores de grupos de gagá, para 

asignarles rutas y evitar los choques entre bandas de ese 

culto, cuyas diferencias son proclives a generar 

enfrentamientos violentos.


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