Quisqueya: Dios, Patria y Libertad!!!
La ocupación haitiana de la parte oriental de la isla que duró
22 años pretendía anexar el territorio oriental a Haití,
produjo inmediatamente un gran malestar y repulsa en los
habitantes españoles dado sus irreconciliables diferencias
de idioma, cultura, religión y su organización política, pero
sobre todo por su concepción diferente del derecho de
propiedad de la tierra.
La invasión se produce casi sin ninguna oposición militar
dada la diferencia numérica de ambos lados. La parte este o
española tenía una población inferior al pueblo haitiano de
esa época, además de la desorganización y miseria
producto de la Guerra de la Reconquista en la parte
española. Por otra parte, España estaba en franca
decadencia y enfrentando los movimientos independentistas
en el territorio continental y había perdido el interés por esta
posesión cuyas minas de oro ya estaban agotadas.
La parte española de la isla fue invadida por la naciente
República de Haití por razones de tipo económicas, sociales
y políticas siendo la de mayor importancia la preservación
de su propia independencia frente a un vecino que mantenía
el sistema esclavista y que por sus propios intereses era un
potencial enemigo de la recién creada república negra, en la
que había sido abolida la esclavitud.
La ocupación generó resistencia, desobediencia civil e
incluso algunas conspiraciones que fueron develadas y
hechos prisioneros o condenados a muerte sus miembros
en un régimen que representaba cada día más el oprobio
natural de una dominación extranjera.
Para ese tiempo se crearon varios grupos con fines
libertadores
1.El movimiento independentista
encabezado por Juan Pablo Duarte
2.Movimiento pro-español
del cual eran exponentes en Santo Domingo los sacerdotes
Gaspar Hernández y Pedro Pamiés, y en Puerto Plata el
veterano General Andrés López Villanueva.
3.Movimiento pro-ingles
se inclinaba a buscar la protección de Inglaterra a cambio
de ventajas comerciales y lo encabezaba un propietario de
Las Matas de Farfán de apellido Pimentel.
4.Los Afrancesados
Compuesto por hombres maduros, la mayor parte de los
cuales habían ocupado puestos administrativos dentro del
gobierno haitiano anterior y que creían poder alcanzar la
eliminación del dominio haitiano con ayuda de Francia, (los
afrancesados) a cambio de otorgarle a esta potencia
privilegios políticos, arancelarios y territoriales. Sus
cabecillas visibles eran un rico propietario de Azua llamado
Buenaventura Báez (que luego se convirtió en dictador) y el
importante abogado y comerciante Manuel Joaquín
Delmonte.

El Gobierno provisional haitiano ordenó que se realizaran
elecciones municipales el día 15 de Junio de 1843,
elecciones que fueron ganadas en su mayoría por los
miembros de la Trinitaria en el sector oriental, victoria que
agudizaría la lucha contra la dominación haitiana e hizo que
el General Gérard o Herard con sus tropas iniciara la
persecución de los trinitarios en todo el país, obligando a
Duarte a embarcarse subrepticiamente hacia Saint Thomas
para evadir dicha persecución.
El movimiento quedó bajo la dirección de Francisco del
Rosario Sánchez y buscando lograr nuevos adeptos
lograron “conquistar” para la causa a Tomás Bobadilla,
antiguo funcionario del régimen de Boyer que el nuevo
gobierno haitiano había dejado fuera. También conquistaron
los hateros del este del país, un grupo de personas
privilegiadas por la colonia mediante la entrega de grandes
cantidades de tierra y sus líderes eran los hermanos Pedro
y Ramón Santana.
Declaración de Independencia
Aunque Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria, se hallaba
ausente, la noche del martes 27 de febrero de 1844, en la
Puerta del Conde de la ciudad de Santo Domingo, la
República Dominicana era proclamada por Francisco del
Rosario Sánchez, jefe del movimiento tras la ausencia de
Duarte, Tomás Bobadilla y Briones, representante de los
conservadores, Ramón Matías Mella, Manuel Jiménez,
Vicente Celestino Duarte, José Joaquín Puello, Gabino
Puello, Eusebio Puello, Eduardo Abreu, Juan Alejandro
Acosta, Remigio del Castillo, Jacinto de la Concha, Tomás
de la Concha, Cayetano Rodríguez, Félix María del Monte y
otros patriotas, quienes expresarían a a las autoridades
haitianas su indestructible resolución de ser libres e
independientes, a costa de nuestras vidas y nuestros
intereses, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar
nuestra voluntad.
Ese 27 de febrero se izó la Bandera Dominicana en la
Puerta del Conde. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la
bandera bordada por Concepción Bona y María Trinidad
Sánchez, junto con otras damas. La Bandera había surgido
de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte,
aprobado el 16 de julio de 1838 en La Trinitaria, donde se
presentaron los colores y la forma de la enseña que
representaría al nuevo estado, que se denominaría
"República Dominicana".
La naciente república quedó dirigida por una Junta Central
Gubernativa bajo el poder de los conservadores hasta el 14
de noviembre de 1844 en que Pedro Santana es electo
como el Primer Presidente Constitucional de la República
Dominicana.
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