miércoles, 6 de enero de 2016

LEYENDA DE LOS REYES MAGOS


Los Reyes Magos y la Estrella






Estos personajes que originan quizás la más mágica 


atmósfera para la Navidad, encarnan también una de las 

epopeyas más peculiares. Cuentan las crónicas que eran 

Reyes de Persia, a quienes se les llamaba magos porque 

eran sacerdotes astrónomos que se dedicaban al estudio 

del firmamento en la corte de Babilonia.




Ellos se pusieron en marcha cuando vieron en el cielo un

estrella muy luminosa a la que asociaron con las antiguas 

profecías y luego de un largo viaje llegaron a Belén para 

adorar y entregar sus místicas ofrendas al Mesías recién 

nacido, burlando al infanticida más temido y famoso de la 

historia: Herodes.


En los primeros tiempos del Cristianismo, esos tres Reyes 

se transformaron en Melchor, que representaba a Asia, 

Gaspar que lo hacía a Europa y Baltasar que personificaba 

África y así, a las tres razas que según el Antiguo 

Testamento descendían de los hijos de Noé. Además sus 

distintas edades aludían los períodos de la vida: la juventud, 

la madurez y la vejez.



Los Reyes Magos llevaron al Niño regalos que también 


tienen su simbolismo: oro por su origen real; incienso por su 

divinidad y mirra por ser al fin un hombre.







Otra narración cita que después de la Resurrección fueron 


bautizados, consagrados obispos y muertos martirizados en 

el año 70 siendo sus restos depositados en el mismo 

sarcófago.



Estos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena y 



posteriormente a Milán. Finalmente en el siglo XII, Federico I


Barbarroja los trasladó a Colonia donde hoy reposan en un 

relicario dorado de estilo bizantino que se venera en la 

catedral de esa ciudad alemana.



El otro enigma íntimamente relacionado con ellos, es el 

brillante astro que les condujo hasta el Pesebre. Para 

muchos autores no era sino un cometa o meteoro luminoso.



Hay quien sostiene que pudo tratarse del cometa Halley, en 


tanto que Kepler, el famoso astrónomo alemán, en 1606 

afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos 

planetas, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis.



Aún cuando cualquiera de ellos haya sido su origen, la 


Estrella de Belén, ha pasado a la historia como otra de las 

fuertes señales que anunciaron el nacimiento del Rey de 

Reyes pasando a integrar este quinteto de tradiciones y 

leyendas que acompañan a los festejos de la Navidad.








Melchor entrega la Mirra.


La Mirra es una sustancia rojiza aromática que es común en 


medio oriente y Somalia.


Era muy valorada en la antigüedad para la elaboración de 

perfumes.


La mirra es el símbolo del hombre, representa la humanidad 

de Jesús.



Gaspar entrega el Incienso.



El Incienso es una preparación de resinas aromáticas 


vegetales, a las que se añaden aceites de forma que al 

arder desprenda un humo fragante y un olor característico.

El incienso en el símbolo de Dios, representa la divinidad de 

Jesús.



Baltasar entrega el Oro



El más precioso de los metales.

El Oro es el símbolo del Rey, representa que Jesús es Rey 

del Universo, nuestro verdadero Rey


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