La ética en las redes
El avance de la tecnología y del conocimiento
siempre lleva a la humanidad a enfrentarse
a dilemas éticos, ante el advenimiento de nuevos
métodos de trabajo o herramientas que incidan
en la interacción entre los seres humanos.
Si bien es cierto que la ética permea toda
la actividad humana, hay dos profesiones
fundamentales donde la ética es esencial,
por afectar directa y definitivamente la vida
del ser humano: la medicina y el periodismo.
El Médico es responsable de nuestra salud física;
y el periodista de nuestra salud moral.
En el caso de los médicos, existe el juramento
hipocrático, como orientación ética para la
práctica de la medicina. Mientras que para los
periodistas está el código de ética que se remonta
a la declaración de principios de Benjamin
No podemos dejar de destacar el que al noble
propósito de una prensa libre, objetiva y veraz,
en la República Dominicana, han aportado
grandes hombres de la talla de Rafael
entre otros.
Ahora bien, en un mundo conectado a las redes
sociales, donde el celular es, a la vez, un medio
de informarse, pero también un medio para
informar, se hace necesario replantear cómo
la ética permea las redes sociales y su impacto
en la salud pública, tanto física, como
emocional y espiritual.
Esto así, porque la capacidad que tenemos los
seres humanos de influir en todos los colectivos
sociales desde el entorno digital, es más amplia
y profunda que la que nunca hemos tenido.
Al mismo tiempo somos creadores,
productores y consumidores
de la información.
Esta realidad coloca en primer plano el
debate sobre la ética en los medios digitales,
especialmente en las redes sociales. Para
asegurar que las mismas sigan siendo un medio
de construcción de la democracia, de formación
de clase pensante e información veraz y oportuna,
la promoción de un código de conducta y pautas
éticas se hace imprescindible.
Lamentablemente, las redes sociales dan
“al anónimo popularidad, al discriminado
integración, al diferente igualdad, al
malhumorado educación y, así, muchas
cosas más”. ¿Cómo entonces podemos
construir un espacio idóneo para todos?
de la misma en el entorno digital, porque los
principales riesgos y vulnerabilidades están
ligados al uso que dan los usuarios a la
información de los demás, sea
verdadera o falsa.
En segundo lugar, está el gran reto del
comportamiento ético en el entorno digital.
El problema no está en el instrumento, porque
no son las redes las que representan una
amenaza para la intimidad, la seguridad
y la confidencialidad de las personas
y sus datos.
Más bien son los usuarios los que pueden
o no utilizar el instrumento para afectar
intereses públicos y privados.
Existe mucho escepticismo al hablar de ética
y redes sociales, puesto que “la simple idea de
que las redes sirven más a aquello que no sea
ético, es absurdo”, sin embargo, no se puede
negar que la comunicación desdibuja sus
límites en un medio donde los filtros
no son la regla.
Un ejemplo de ello es lo sucedido con las
noticias falsas en Facebook, que han llevado
al gigante de las redes sociales a establecer
métodos de verificación, ante el manejo
“poco profesional” que algunos
otorgan al medio.
Como en todos los aspectos de la vida,
la promoción de los valores es esencial,
por lo que se hace estrictamente necesario
un mayor enfoque de la ética en la promoción
del uso de las redes sociales, a la vez que se
aborda el gran reto de la ética con
responsabilidad y el compromiso
de la sociedad.
Al paso que vamos, el impacto negativo
que está generando el uso irresponsable
e inmoral de las redes tendrá que ser medido
en nuestro producto interno bruto. Asegurar
el uso sano del internet, es una tarea que
nos involucra a todos.


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