Con el triunfo de Trump la clase
politica debe reinventarse
Al que muchos llamaron ignorante, peligroso y miserable payaso a
tiempo parcial y sociópata a tiempo completo, hoy es el presidente
electo de los Estados Unidos de América, y esto no es un accidente
es una realidad, una tendencia.
Donald Trump gana estas elecciones porque el pueblo
peligrosamente está dejando de creer en los políticos tradicionales.
Los ciudadanos le están quitando su apoyo a los políticos del
Sistema, y es que los comienzan a ver como acartonados,
simuladores, hipócritas, mentirosos, desconectados de sus
electores, responsables de los grandes males de la sociedad,
corruptos, ineficientes e inoperantes.
Esta lección ya la hemos visto en Argentina, Brasil, Ecuador,
Bolivia, Venezuela, el acuerdo de paz en Colombia con el no,
Guatemala, Nicaragua, Republica Dominicana, México en el
estado de Nuevo León, España, Reino Unido con el Brexit,
entre otros.
Todas estas sociedades evidenciaron en un momento dado un
hartazgo por la clase política tradicional y políticamente correcta
y le han dado paso a los anti-establishment, a los irreverentes, a
los políticamente incorrectos y a los candidatos atípicos, con el
atenuante de que ese hartazgo es mayor que cualquier escándalo,
razón o cuestionamiento evidenciado por un candidato.
Para gobernar es necesario ilusionar, y La gente está perdiendo
la ilusión, porque hace mucho tiempo que tenemos mediocres
y corruptos administradores de la desilusión, que han hecho
costumbre malversar los fondos públicos olvidándose de los
clamores de la gente. En medio de todo eso aparece este Atila,
enemigo del sistema desafiando todas las encuestas y todos los
pronósticos, logrando consolidar una gran base de simpatizantes,
al fusionar un discurso anti-político, antisistema y racial de
identidad con un populismo económico que calo profundamente
en la clase trabajadora norteamericana que se siente excluida de
la recuperación económica que ha exhibido el país.
A la luz de todos estos acontecimientos, la clase política debe
reinventarse, ya que puede resultar muy peligroso para los pueblos
que esta tendencia continúe porque sería como dar un salto al
vacío.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario