Cuando leí este artículo me invadió la nostalgia, yo tambien fuí una
de esos niño que alguna vez fui a la "Angelita", como siempre se
le ha llamado y es hermoso ver como nuestra vicepresidenta
recuerda con cariño como ella también fué partícipe de este
"Patrimonio infantil Dominicano".
Emilio Mena, in memoriam
Para que la historia pueda ser transmitida, recordada y
aquilatada con fidelidad, se requiere que quienes han sido
protagonistas de algún evento, o los que lo han
presenciado, plasmen en las letras y el arte, aquello que
han vivido, para que las generaciones siguientes puedan
valorar los hechos en su justa dimensión.
Desde niña, al entrar y salir de la ciudad con mis padres los
fines de semana, "Veía el edificio del Hospital Robert
Reid Cabral como un Palacio". Le tomé un cariño
entrañable porque veía que los niños y niñas pobres eran
atendidos y curados en ese hospital y hasta llegué a ser su
usuaria en una ocasión. Así nació mi vocación por la
medicina, y especialmente, por la pediatría.
Desde mozalbete apoyaba y cooperaba con este, el que
siempre he considerado mi hospital; el que por décadas
acumulaba déficits, necesidades y demandas crecientes,
que sólo podían ser aplacadas gracias al extraordinario
cuerpo médico que ha entregado su vida, alma y corazón en
el ejercicio profesional en ese hospital.
En Septiembre del año 2004, ya como Primera Dama, visité
el Hospital Infantil Dr. Robert Reid Cabral, motivada por
las constantes denuncias de médicos y ciudadanos, de que
allí no había condiciones idóneas para cuidar de la salud de
los niños y niñas de nuestro país. Y la situación era
realmente deplorable, desde la cocina hasta los baños, unos
quirófanos infiltrados de aguas negras y alimañas por
doquier, no habían las más mínimas condiciones para que
los ciudadanos recibieran un servicio de salud con dignidad.
El panorama era inhumano.
Se requería emprender una tarea titánica para devolver al
Hospital su esplendor, lo que demandaba de una cuantiosa
inversión en su infraestructura, cambios de equipos
obsoletos y un personal médico comprometido, motivado y
dispuesto a enfrentar los grandes retos que traen consigo
un proyecto de gran envergadura.
Quién asumió esa tarea, casi imposible, de conciliar los
intereses de todos los prestadores de servicios de salud del
Hospital, desde octubre de 2005, tiene nombre y apellido:
Emilio Mena Castro, maestro de la medicina y de la
pediatría dominicana, investigador, gerente, ser humano
excepcional, hijo predilecto de la comunidad del Hospital
Robert Reid Cabral y amigo abnegado de la niñez do
minicana, fallecido a destiempo el pasado 22 de julio.
Bajo su égida, el Hospital Robert Reid Cabral retomó su
lugar como la principal escuela de especialidad pediátrica
en la República Dominicana y el centro que mejores
atenciones provee a la niñez dominicana.
Entre el año 2005 y el 2012, el doctor Mena Castro dirigió
dicho centro hospitalario, coordinando una profunda
transformación no solo en su infraestructura, equipos y
servicios, sino también en los protocolos de atención a
usuarios y en la gerencia de la institución. Asumió con
entereza la visión con la que enfrentamos el gran deterioro
de una estructura construida en la década de los 50, como
un hotel para conmemorar la Feria de la Paz, en la Era de
Trujillo, y que pasó luego a convertirse en un hospital
infantil, dedicado a un galeno de prestigio y luchador anti-
trujillista, el Dr. Robert Reid Cabral.
Con el apoyo del doctor Mena Castro, se remodeló cada
piso de la estructura principal, se dejó instaurado el Primer
Sistema Nacional de Alimentación y Nutrición
Hospitalaria, una Unidad modelo de Cuidados
Intensivos infantil y Neonatal, modernos laboratorios, el
edificio de emergencias y Urgencias, nuevas áreas de
cardiología, neumología y hemodiálisis, facilidades de
alojamiento para los médicos residentes. en fin, dotamos al
Hospital de toda la estructura y el equipamiento necesarios
para ofrecer un servicio digno a la población, con el apoyo
financiero del gobierno de Taiwán y empresarios amigos.
Gracias al buen tino, capacidad y sensibilidad del Dr.
Bautista Rojas Gómez, Pediatra del Hospital de marras, y
Ministro de Salud de entonces, el Dr. Emilio Mena Castro es
designado Director del Hospital.
Fue una bendición el que fuera el Doctor Mena Castro
quien dirigió el Hospital Infantil Robert Reid Cabral, en el
momento en que emprendimos la más grande, completa y
ambiciosa ampliación y remodelación de este hospital para
que funcionara con calidad, humanidad y dignidad a favor
de las poblaciones más pobres del país, donde construimos
también la Primera y única Aula Hospitalaria que existe en
el país y la Capilla del centro.
Su labor profesional le ha valido el reconocimiento de toda
la comunidad científica y el amor entrañable de sus
pacientes y familiares, que hoy lloran su partida a
destiempo. Su liderazgo en la pediatría dominicana le
llevó a dirigir la Sociedad Dominicana de Pediatría,
órgano que apoyó desde todas las funciones que
ejerció, especialmente, en la promoción de su
integración internacional a órganos como la Asociación
Latinoamericana de Pediatría, la International Pediatric
Association y la Sociedad de Pediatría de las Naciones
Latinas. Todos los gremios profesionales de la región, en el
área de Pediatría y Nefrología, han expresado sus mayores
condolencias ante su fallecimiento.
Sus aportes a la investigación científica llenan su hoja de
vida de reconocimientos, lo que lo convierte en referencia
obligatoria de quienes aspiran a conocer la pediatría
dominicana.
Uno de sus más apreciados trabajos académicos fue la obra
“Hospital Infantil Dr. Robert Reid Cabral: cuna de la pediatría
dominicana”, reseña histórica del centro de salud al que
sirvió con amor y dedicación durante décadas. Ambos
plasmamos en esta obra los 57 años de vida y evolución de
la institución líder en el campo de la pediatría dominicana.
Como dijo el doctor Mendoza Estrada en su presentación
del referido libro, citando un proverbio chino, “el
agradecimiento es la memoria del corazón”, y para el doctor
Emilio Mena Castro hay mucho agradecimiento en los
corazones de miles de niños y niñas dominicanos a quienes
se les ha salvado la vida en el Hospital infantil Dr. Robert
Reid Cabral. Paz eterna a sus restos.



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