martes, 12 de julio de 2016

A 100 AÑOS DE OCUPACION. MARGARITA CEDEÑO DE FERNANDEZ





independiente de toda potencia 
extrangera, o se hunde la isla."




El año 2016 marca el centenario del inicio de la primera 

ocupacion norteamericana en el pais, que ocurrió entre 

el 13 de mayo del 1916 y el 12 de julio del 1924. Este 

episodio de la historia dominicana, si bien ha sido 

documentado de forma fehaciente por nuestros estudiosos 

de la historia, no es considerado en su justa dimensión por 

los dominicanos y dominicanas.


Las consecuencias de la ocupación norteamericana 

cambiarían para siempre el curso de la historia en nuestro 

país, propiciando el ascenso al poder del mayor déspota de 

la región, Rafael Leonidas Trujillo Molina. Pero a la vez, la 

ocupación marcó el inicio de un proceso de integración 

cultural con los Estados Unidos, que impactó la cultura 

dominicana, la idiosincrasia e incluso, nuestro idioma.


Los archivos desclasificados del Departamento de Estado de 

los Estados Unidos, alegan que la causa de la ocupación fue 

la preocupación de que se usara el país como base para 

ataques de Alemania a Estados Unidos, durante la Primera 

Guerra Mundial. Pero a la vez, fue una decisión 

estratégica, debida al control que Estados Unidos quería 

ejercer sobre la región centroamericana, para proteger la 

inversión que había realizado en el Canal de Panamá, 

entonces la construcción civil de mayor valor estratégico 

para país alguno.







Esta preocupación se convirtió en un problema político y 

económico, cuando en 1915 los Estados Unidos mostraron 

sus reservas “por el aumento de la deuda nacional y la in

estabilidad política imperante”, lo que se agravó con las 

revueltas en contra del gobierno de Juan Isidro Jimenez

lideradas por el General Desiderio Arias. La renuncia de 

Jiménez y el hecho de que las elecciones subsiguientes no 

resultarían en un candidato afín a los intereses 

norteamericanos, resultaron en la ocupación por supuesta 

violación al tratado aduanal de 1907.



El fin de la ocupación fue el resultado de un conjunto de 

factores, internos y externos, que propiciaron lo que se 

conoció como el tratado Peynado -Hughes, que fue posible 

por un cambio en la opinión pública norteamericana, que 

facilitó una primera propuesta de retirada de las tropas 

norteamericanas, conocido como el Plan Harding, que fue 

ampliamente rechazado por el liderazgo dominicano.






Al final de cuentas, el Tratado firmado para poner fin a la 

ocupación, afectó seriamente la soberanía nacional por 

varias décadas, a la vez que la ocupación dejó instalado un 

sistema político y jurídico, que limitó el desarrollo de las 

libertades en la Republica Dominicana.



Esas limitantes fueron parte de la inspiración del profesor  

Juan Boch, a la hora de forjar su identidad patriótica y 

crear su discurso de defensa de la patria. Siendo apenas un 

adolescente, Bosch vivió la ocupación y sintió el regocijo 

del fin de la misma, el 12 de julio de 1924, escena que es 

descrita en detalle por Cesar Pina Toribio en su obra “El 12 

de julio en el pensamiento de Bosch”.






El fin de la ocupación marcó de tal manera a Bosch, que en 

su Gobierno propició la Ley 50, que declara el 12 de julio 

“Día de Regocijo y de Conmemoración Patriótica”.





Sin embargo, existe un antecedente histórico a esta 

legislación. El  presidente Horacio Vásquez, elegido 

democráticamente luego de la ocupación, y quien se 

encargó de mantener unida a la nación en un momento tan 

importante de su historia, promulgó el 9 de octubre del 

1925, la Ley 242, que en su artículo único declara el 12 de 

julio como Fiesta Nacional, para “conmemorar la 

reintegración de la República en su soberanía”.





Aunque es simple especulación, es probable que el texto 

que motiva la Ley 50 del 22 de Julio de 1963, haya salido 

de la pluma del profesor Bosch, afirmando que el 12 de 

julio “se levantó otra vez radiante el sol de nuestra 

soberanía al izar ese día y en la Torre del Homenaje 

nuestra gloriosa bandera y arriar el pabellón de las 

fuerzas de ocupación”.









La primera ocupación norteamericana es un 

acontecimiento que contribuyó a dibujar lo que hoy somos 

como nación, que nos reencontró con los ideales duartianos 

de 1844 y que forjó a una generación de líderes políticos 

que, como Bosch, lucharon por el bienestar de la patria.





Todos los eventos de nuestra historia que han marcado 

nuestro patriotismo, merecen ser conmemorados. En este 

caso, las piezas legislativas existentes nos invitan a 

recordar el centenario de este suceso histórico, 

reconociendo la importancia de este evento, e inculcando 

en nuestros hijos e hijas, el deber sacro de la defensa 

a la patria.









Oficialmente, el 12 de julio está declarado por la Ley 50 

como “Fecha Aniversario de la Desocupación del Territorio 

Nacional por las Fuerzas Militares Norteamericanas”. Es 

una ocasión para sentirnos orgullosos de lo que hemos 

logrado como patria libre, soberana e independiente de 

todo poder extranjero. 
.




                                           

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